lunes, 30 de julio de 2012

Trail Aneto (2 caras): crónica

Vaya por delante que el Aneto era mi principal objetivo de este año, y... ¡PRUEBA SUPERADA!
El viernes por la tarde me fui a Benasque con Fran (andandaeh). Nos dimos una vuelta por el pueblo, vimos algunas tiendas - entre ellas la de Barrabés, en la cual estuvimos babeando un rato por los productos y precios que tienen- y nos sentamos en una terraza en la zona de salida/meta, hasta que llegaron Pablo y Marcos, con quien también íbamos a correr el sábado. A las 10 me fui a la habitación del hotel, me comí una pizza mediana (eso ponía en la carta, aunqué yo creo que era grande) y me tragué la inauguración de los JJ.OO. casi entera antes de dormirme.

Al día siguiente recogimos el dorsal y nos fuimos a la zona de salida. Me mosqueaba ver que mientras nosotros llevábamos nuestra mochila de 5 kilos cargada en la chepa, muchos corredores iban con una mochililla en la que no cabía ni la mitad del material obligatorio. Me preguntaba como iban a pasar el control de mochilas y material. Estaba clarísimo que incumplían. Les pillarían. Fijo! Pues resulta que el control era tan simple como entregar un papel a un chico en el que firmabas que llevabas todo lo obligatorio. Ni te miraban la mochila por fuera. Pues ala, allí estábamos en el redil cargados como mulas, mientras otros (listos) iban más livianos que una gacela. Que pardillos somos...

A las 11:00 petardazo y salida. Salimos muy conservadores. Fran el que más (la experiencia es un grado) y Marcos el que menos (es joven y con ganas). 67 kilómetros por delante y casi 4000 metros de desnivel positivo asustan. Corrimos juntos hasta atacar el primer collado, más o menos hasta el kilómetro 14. Allí nos separamos. Pablo se fue por delante y Fran y Marcos se quedaron atrás. La subida fue muy incomoda. Piedras sueltas, tierra, terreno muy machacado... Llegué al collado de Ballibierna, comí algo y bajé con Pablo y un amigo suyo. A media bajada nos despistamos y se me fueron por delante. Hasta el siguiente control (km 24) lo pasé mal. Iba sin ganas y cansado. Algo fallaba. Paré, bebí medio litro de agua con sales y carbohidratos y seguí andando veinte minutos. Parece que es lo que me hacía falta, pues fue llegar al control y empezar a correr de nuevo a buen ritmo durante los siguientes 8 kilómetros. A partir de ese punto empezaba una subida cada vez más pronunciada que culminaría 12 km y 1100 metros de desnivel después. La primera parte, 9km,  fue bastante tranquila. La segunda, los últimos 3, un horror. El terreno era en principio más cómodo que el primer collado, pero se llegaba cansado. Un camino marcado, en zig-zag, sin muchas piedras... pero con un desnivel rompedor. Para mas inri, no paraban de oirse truenos. Amenazaba un tormentón del quince. Me puse como objetivo llegar arriba y poder bajar antes de que anocheciera. Durante la subida llovio. Granizó. Fue duro. Andaba, apoyándome con los bastones, cargando la mochila que cada vez pesaba mas, y empapado... Vi a Pablo que ya bajaba del puerto. Charlamos un momento y me dijo "Te quedan unos 15 minutos. Ánimo". En un cuarto de hora llegué arriba, pasé el control y no me quedé ni 10 segundos. Todavía era de día. Tenía prisa:  media vuelta y hacia abajo. Sorprendentemente las piernas me respondieron muy bien, por lo que empecé a correr. Me crucé a Fran y a Marcos. Charlamos un momento y les dije "Os quedan unos 15 minutos. Ánimo". Bajé/corrí hasta el valle bastante rápido y allí ya tocó ponerme el frontal. Vi a gente que empezaba a subir entonces. Jodeeeeerrr... vaya marrón los pobres!  Les miraba, pensaba en lo que les quedaba y eso me animó. No se si está bien pensar así, alegrándome de los marrones ajenos ya superados por mi, pero me animó. Yo ya había sufrido lo que les quedaba a ellos, y ahora, salvo un repecho, para mi era casi todo bajada. Bajada técnica, de noche y mojada, pero en el fondo: bajada. Llamé a Ana sobre las 22:30, cuando me quedaban unos 15 kilómetros para la meta.
A la una menos diez, en las afueras de Benasque ya había gente aplaudiendo y animando. La entrada en la plaza fue un momento inolvidable. Pese a ser casi la una de la madrugada, un montón de gente gritando, animando y aplaudiendo hicieron que las pocas fuerzas que me quedaban se concentraran en el estómago en forma de cosquilleo, y de allí recorrieron las piernas, los brazos, la cabeza... En fin que se me puso la piel de gallina.
Me fui al hotel, me duché y volví a la linea de meta con Pablo para ver como llegaban el resto de corredores. Recibimos a Fran y a Marcos con una gran ovación y aguantamos allí hasta casi las tres de la mañana.

Fueron 13 horas y 55 minutos de aventura repartidas en un sinfín de sensaciones (bienestar, dolor, sufrimiento, euforia...) tal y como me lo esperaba. Lo que está claro es que en una prueba de este tipo, la preparación física es necesaria, pero no suficiente. La cabeza también cuenta mucho para terminar.

Hace un tiempo leí en una web de ultracorredores una cita que se me quedó: You know you're an ultrarunner when you don't finish on the same day as the winner. Traducido: "sabes que eres un ultracorredor cuando no terminas el mismo día que el ganador". Conseguido!

Aquí os dejo unas fotos, y como novedad en el blog, un video.

El recorrido. Benasque-Ballibierna-Picada-Benasque.
La tarde anterior, en el podium

Minutos antes de la salida: Pablo, yo, Marcos y Fran


Ambiente general en la salida
Primeros metros, saliendo de Benasque

Una cuesta
Otra cuesta

Subida a Ballibierna

Con Pablo en Ballibierna
Marcos a tope!

Llegada

Mis pies después de la carrera

Al día siguiente, seguia llegando gente (de la de 97Km)

Los 4 Finishers


Vuelta a casa. Ya soy un ultracorredor de montaña.
video

                                                                 crónica en directo

lunes, 23 de julio de 2012

La semana del Aneto.

Faltan menos de 5 días. ¿Para que se acabe el mundo? No, los mayas ya dijeron que para eso falta todavía 5 meses. Será en diciembre. El colapso del mundo occidental tal y como lo conocemos. El fin de la hegemonía que nos ha hecho ser los líderes del mundo durante tanto tiempo. Esto se acaba en diciembre. Faltan menos de 5 días para mi debut en ultradistancias de montaña.
Ya  he corrido una ultra, de 75 kilómetros, pero sin desnivel. También he corrido por montaña con un desnivel de más de 2000 metros positivos, pero en 38 kilómetros. He combinado ultradistancia y montaña andado 60 kilómetros con 4500 de desnivel positivo, pero en 5 días consecutivos. Este sábado lo pondré todo junto en la ultra del Aneto: 67 km, casi 4000 de desnivel, menos de 24 horas. Para esto es para lo que faltan menos de 5 días. Y como es natural, estoy nerviosillo. No mucho, pero lo suficiente como para plantearme las dudas de última hora y empezar a sentir dolores por todas partes. Esta semana simplemente hay que dejarla pasar. Y el sábado, a por ello. Si todo va bien, dentro de una semana estaré en el trabajo, sentado frente al ordenador, revisando propuestas y proyectos pero con la cabeza todavía en Benasque, recordando la dureza de la prueba, reviviendo mentalmente el momento de cruzar la meta o el momento en que decidí abandonar... Estaré como uno más, sentado frente a la pantalla, aparentemente igual que siempre e igual que todos mis compañeros, pero con una ligera sonrisa disimulada debida a la (para mi) salvajada que habré realizado o intentado ese fin de semana. Como seguro que estarán muchos otros participantes, en sus oficinas, en sus oficios.  Todos cómplices en silencio. Seguro que andaré un poco más despacio, con agujetas, con alguna ampolla en los pies. Seguro que me costará centrarme. Pero seguro también, que habrá valido la pena. Y si no, tiempo al tiempo: en una semana os lo cuento.

lunes, 16 de julio de 2012

Carros de Foc: crónica

vaya por delante que ha sido andando, no corriendo. Estos últimos días los he pasado en el pirineo de Lleida, mi tierra natal. En concreto, en el parque natural de Aiguestortes, y concretando más todavía, siguiendo una ruta llamada Carros de Foc. La ruta es circular, se suele hacer en un tiempo de entre cuatro y siete días (nosotros tardamos cinco) y se trata de recorrer los nueve refugios del parque natural, pernoctando o no, y sellando en cada uno un "pasaporte" que acredita el paso por ellos. Se puede ir por la zona prescindiendo de la parte comercial del tinglado, pero nosotros reservamos antes con lo que tuvimos derecho a una gorra, un mapa, unos bastones de montaña, la reserva en los refugios con cena y desayuno, y creo que nada más. Ah sí! el pasaporte, un simple cartón con 10 casillas  para ir sellando en los distintos refugios. El coste es el mismo si vas con la reserva hecha que si cenas, pernoctas y desayunas a tu aire.
No voy a hacer una descripción día a día de la ruta. Si alguien quiere saber algo en concreto que me lo pregunte en forma de comentario a este post y prometo responder. Me limitaré a resumir lo que me ha parecido la experiencia: INCREIBLE.
El sábado por la tarde dejamos el coche en un parking situado cerca de la población leridana de Espot, cargamos las mochilas con todo lo necesario para cinco días (excepto desayunos y cenas) y en una hora nos plantamos en el refugio de Mallafré. En total hemos dormido en 5 refugios distintos (Mallafré, Colomina, Estany Llong, Ventosa y Colomers) . En este primero tuvimos suerte y nos dejaron una "habitación" para los cuatro que íbamos, pero aparte de esta vez, hemos dormido en habitaciones con literas corridas en las que cabían hasta 30 personas o más. Allí toca dormir como sardinas en lata. Tienes colchón, almohada, manta y un vecino a cada lado. Hay que decir que he dormido como un lirón todas las noches. Sería por el cansancio y por los tapones en los oídos las noches que me los puse. Compartes el par de baños y la única ducha de água fría (en algún caso caliente si pagas unos dos euros) con el resto del mundo.  La cena a las 19:00. Después, partidas de guiñote o simplemente conversación con la gente del refugio. Silencio a las 22:00. Nos levantábamos sobre las 6:45 y empezábamos a andar a las 8:00. Llegábamos al siguiente refugio entre las tres y las cinco de la tarde dependiendo del día, descansábamos, y vuelta a empezar.
Las caminatas no se han hecho largas. Al contrario: pensaba que se me iban a apoderar (tanto rato andando y sin correr...) pero el paisaje era tan increíblemente bello que no me hubiera cansado nunca de recorrerlo. Alta montaña, bosques, pedreras, collados, picos, prados, lagos, muchos lagos - o estanys que es como se les llama en Catalunya - ríos.... naturaleza al 100% Vimos algunos animales, parábamos a descansar y a comer donde nos apetecía, no había cobertura de móvil... Estuvimos 5 días si televisión, sin radio, sin prensa, sin noticias... simplemente en contacto con la naturaleza, en contacto entre nosotros y en contacto con otra gente que estaba haciendo lo mismo, es decir, estar aislada temporalmente del mundo, de la crisis, de la sociedad... recargando pilas. Yo por mi parte las he recargado del todo. ¡A ver cuanto dura!
Después de unos 55 kilómetros y de unos 4500 metros de desnivel positivo acumulado, el jueves por la tarde volvimos a la sociedad. Pernoctamos en un hotel en Espot, con ducha de agua caliente (lujazo asiático) y cama sin vecinos. Vimos en la prensa que subían el iva, que quitaban la paga extra a los funcionarios, que... en fin, que el mundo no se había arreglado durante estos 5 días que parecieron 10 y durante los que estuvimos pseudo-aislados. Que pena. Todo sigue igual. Pero a mi, que me quiten lo bailado. Me quedo con el recuerdo de esos días en estrecho contacto conmigo mismo -cosa que todo el mundo debería hacer de vez en cuando- y con la naturaleza. 
Os dejo unas fotos que si bien no reflejan la grandeza de Aigüestortes, servirán para que os hagáis una idea.

La ruta. Empezamos por Mallafré, y en sentido horario

Caminos y más caminos

 
Estanys o Ibones o Lagos

El paisaje, espectacular

Y más agua...

Ligeras cuestas

Yo, en la cima de un collado

Subiendo

Caminos entre árboles

Refugio de Estany Llong

Antes de las ocho, en marcha

Arriba!
 
Por hacer, hasta pisamos nieve

Estrecho y empinado collado de Contraix


Después de comer, a descansar un rato

Y más caminos, y más agua

Botas, palos y mochilas se quedan en "el hall"

Camas corridas

Y más naturaleza

Refugio al fondo

Que se puede decir de este paisaje...


Felipe, gran montañero, y yo. Al fondo "Els Encantats"

Esto es una aguja, y lo demás son tonterías

Ya de vuelta, con "Els Encantats" al fondo


lunes, 2 de julio de 2012

Balance de Junio

Ha sido un mes flojito. Lo empecé  con mi primer DNF oficial (abandono, "Did Not Finish"), el día 2 en la Trans Montesblacos Trail. El siguiente objetivo marcado en el calendario no será hasta el 28 de Julio (Aneto), prácticamente dos meses después, con lo que este mes ha sido "relajado", un poco a petición de lo que el cuerpo ha ido pidiendo. He jugado al tenis, he ido a la piscina, he participado en una prueba cicloturista (la Treparriscos).... en fin, que no me he estrasado.

Las cifras que han salido son las siguientes:

- he salido a correr 12 días.
- he corrido durante unas 19 horas.
- he corrido 180 kilómetros.
- he corrido 2 tiradas de 20km o más


Este mes tengo previsto correr  "las dos caras del Aneto", prueba de 67 km y 3.870 de desnivel positivo. Tocará acumular desnivel en las salidas, e intentar pisar cuanta más montaña mejor. De momento la semana que viene estaré de ruta por el Parque Nacional de Aigüestortes, una travesía similar a la que haré en el Aneto, pero en 5-6 días y andando. Me irá bien para fortalecer piernas, para disfrutar y para olvidarme de la prima de riesgo.

Buen Julio!