lunes, 27 de febrero de 2012

Botifarunner 2012: crónica

Vaya por delante que me pegué un ostión de campeonato. No sabía si poner como título del post el que he puesto, o "mi primera gran leche en carreras de montaña". Pero claramente el protagonismo se lo merece la carrera y no yo, con lo que he optado por la primera opción. Ahí va la crónica.

La Botifarunner de 2011 fue mi primera carrera de montaña. Además se celebra en "mi pueblo", con lo que para mi supone algo especial. Llevaba meses esperando esta edición. Entre la fascitis que arrastro desde noviembre y los pocos días de entreno que he acumulado en estos dos últimos meses, no llegué muy preparado. Para esta edición engañé a Juan, un Bilbaíno afincado en mañicolandia con el que suelo correr por Zaragoza. También habíamos quedado con Joel, Fernando y Carlos del club Asfixia2 (Carlos finalmente no participó por estar griposo). Hace un año que soy socio de ese club de Barcelona y todavía no había compartido carrera con ellos. Fue un auténtico placer.
Juan y yo nos plantamos en la Llacuna el sábado a media tarde. Le enseñé el pueblo, le presenté a unos amigos con quienes nos tomamos cuatro cañas mientras hablamos de Urdangarín y arreglábamos el mundo. Después, a cenar y a dormir.

El domingo amaneció como nunca. Climatología perfecta. Día soleado, ligerísima brisa , temperatura agradable... La Botifarunner está tan bien montada que incluso esto lo hacen bien.

Fernando, yo, Joel y Juan antes de la salida
Nos dirigimos a la plaza mayor y ahí nos encontramos a nuestros compañeros de Asfixia2. A Juan le habían traido una camiseta del club para que no desentonara. Se la puso, nos juntamos los 4 (Fernando no la trajo, mecachis...) y nos hicimos la foto de rigor. Justo a nuestra vera se estaban retratando unos 40 corredores,  todos bien fibrados y bien uniformados. Aunque eran como diez veces más no nos dejamos intimidar :) A por el dorsal, un poco de calentamiento, al box, nervios, saltitos, petardazo y.... Go! empieza la carrera.

El año pasado la corrí en 2:15. Este año, con mi grandísisma experiencia acumulada (jejeje) me había propuesto intentar terminarla en 2:00. Difícil, pero por probar... ni que fuera en 2:05.
Empiezo conservador. El primer kilómetro y medio lo corro suave. Bueno, a lo tonto, a 4.30 el km. Llego a la primera cuesta (hay 3), y empiezo a adelantar a gente. La primera cuesta es durilla y larga. La subo combinando caminar y correr, pero con decisión. Llego arriba habiendo avanzado muchas posiciones. Prescindo del primer avituallamiento y me lanzo cuesta abajo con velocidad. La bajada es técnica pero la corro rápido. Adelanto a un grupo que hacía tapón, y vuelta al pueblo. Mucha gente animado. Oigo un grito "Asfixia2!!!" como mola ser de un club! . En nada, me adentro otra vez en el bosque, segunda cuesta, ahora sin gente delante ni detrás. El año pasado en este punto iba en procesión. Era imposible adelantar. Ahora voy casi solo. Llego arriba, en buenas condiciones, bebo acuarius y me lanzo hacia abajo en la segunda cuesta. Esta es algo menos técnica, camino más ancho y con más piedra suelta. Voy a saco. La bajada va llegando a su fin, es el km 10 y el voy con casi 3 minutos de ventaja respecto a este punto el año pasado. Además voy muy entero, con lo que en la segunda mitad seguro que puedo arañar 6 o 7 minutos más. No llegaré a 2 horas, pero igual si a 2:05. Sigo corriendo, me acerco a la "Font Cuitora". Ese sitio es emblemático para mi. Es un claro en el bosque, con un árbol enorme en medio al que me subía hace ya 35 años, una fuente natural y unos bancos y mesas de piedra ideales para pic-nics y celebraciones estivales. Está lleno de gente mirando como bajan los corredores. En ese lugar, hace casi dos años mis amigos me sorprendieron con una fiesta sorpresa por mi 40 cumpleaños. En fin, corro decidido a punto de llegar cuando de repente...  piso mal y me pego la mayor leche que me he pegado en mi vida corriendo. De morros, como los niños. Me quedo plano boca abajo. Aterrizo en un pedregal cuando iba, según he visto posteriormente en el gps, a 4:06 m/km en bajada. El castañazo es de impresión, y justo delante de toda esa gente. Es lo que menos me preocupa, pero si hubiera sido en un sitio más discreto, tampoco hubiera pasado nada. Se me acerca una chica mientras me levanto sin saber muy bien que ha pasado. Me analizo y veo que no me he roto nada. Sangre en la rodilla derecha, en el brazo derecho, en ambas manos, quemazón en el cuadriceps izquierdo... pero nada serio. Uf!  El pantalón se me ha agujereado. Por suerte es de los que va por debajo de la rodilla y habrá evitado un despelleje mayor. Sigo andando/corriendo ya en llano, y ahí se me hace todo cuesta arriba. Con lo bien que iba y me caigo. Seré melón?! Esto me afecta al coco. Ya no estoy centrado en la carrara. Inicio la tercera ascensión, medio andando medio parando. La verdad es que me siento mal, no se si podré seguir, no se si debería abandonar. La gente me va adelantando en la cuesta y todos tienen alguna palabra para mi. "estas bien?" "has visto que tienes sangre?" "te hace falta algo?" ... A todos les doy las gracias, me aparto para que pasen y sigo con mi lento ascenso. De repente aparece Juan y me pregunta que como estoy. Le digo que me he caído y estoy pensando si sigo o no. Que no me veo entero. Me planteo seriamente abandonar. Sigo subiendo y a 200 metros de la tercera cima tomo una decisión: seguir. Total, ni que sea en dos horas y media... la termino. Me como una barrita energética y cuando llego al tercer avituallamiento me detengo medio minuto para beber bien. A partir de ahí sólo queda un llano, una última subida y luego todo bajada hasta la meta. Me reincorporo mentalmente a la carrera y veo que, aunque ya no tan fresco como iba, la podré terminar bien. Me voy animando y sigo. Cuando llego al último repecho, al igual que el año pasado la organización ha montado unos altavoces en medio del bosque por los que a un volumen que acojona suena la música de Rocky. Esto anima, y en nada me planto en el punto más alto del trayecto. Ahora quedan 5 km y llevo 1:46 minutos. Echando un cálculo rápido, si bajo a 5 m/km terminaré en 2:11. Superaré mi marca de 2:15! A sacooo!!!

El camino este último tramo es empinado, con piedras sueltas y no muy cómodo. Además voy tocado y con miedo. Asegurando en la bajada y apretando en los tramos menos empinados corro estos últimos 5 km, entro en el pueblo donde la gente no se cansa de animar, y cruzo la meta con el crono a 2:12. PRUEBA SUPERADA!.

Después del esfuerzo, bocata de butifarra y lata fría de cerveza. Me junto con Juan, que ha llegado en 2:07 (vaya máquina) y me dice: "me ha encantado, aunque es dura de cojones". Me voy a la ambulancia a que me curen un poco las magulladuras, y me vuelvo a la plaza a recibir al resto de corredores.
La plaza es una fiesta. Hay un ambiente increible. Esperamos a la entrega de trofeos, ducha y a comer con los Asfixia2, familias y algún amigo más que se ha apuntado. Un día redondo.
La verdad es que todo el pueblo se vuelca en la organización de esta carrera, y esto se nota. Durante todo el circuito hay voluntarios indicando el camino, controlando dorsales, en los avituallamientos... En los puntos cercanos al pueblo hay gente animando, haciendo fotografías, aplaudiendo... Es una gozada, tanto por el circuito como por la organización. Prueba de ello es que los 300 dorsales se agotaron en menos de un día. Estoy seguro que si sacan 400, se agotan en el mismo tiempo.


Enhorabuena a la organización y a todo el puebo. Enhorabona, Llacunencs.

Segundos antes del petardazo de salida.


Salida. Joel en primer plano.

Llegada: 2:12 y entero!


Con Joel y Juan (y la mitad de Nil)



Voluntarios preparando las butifarras. Gracias chefs!


Comida en ca la María



























El Track de la carrera

jueves, 16 de febrero de 2012

Microcrampones

Para mi,  la gran compra de esta temporada. A principios de este año tuve mi primera experiencia corriendo sobre nieve. La verdad es que me sentí como nunca, como te sientes el primer día que haces algo y te sale bien. Ya me había pasado cuando realicé mi primera salidad con frontal. Lo que os decía, salí a correr sobre una fina capa de nieve, que en realidad y salvo algún pequeño tramo con más acumulación, tenía más de bucólico que de técnico. Disfruté un montón, pero en un par de ocasiones hubo connato de "ostiazo over the snow". Que casi m'escalabro, vamos. Eso de correr con nieve parecía peligroso. Sin embargo, había leido en blogs de corredores que los machotes siguen corriendo aun con nieve, hielo o lo que haya. En concreto recordaba unas fotos de Anton Krupicka subiendo a Green Mountain corriendo sobre un manto blanco.
Krupicka en la cima de Green Mt.
Pregunté en Barrabés si tenían zapatillas para correr sobre nieve, con alguna suela especial. Supongo que la chica que me atendió fliparía, y sólo le faltó decirme que las personas no somos coches a los que se les puede poner ruedas de nieve. Me dijo que no existían. Que si corres con nieve, te acabas resbalando. Ella parecía muy segura, y estaba en la sección de alta montaña. Había subido no se cuantos seis-miles. Me dijo que para nieve, raquetas o crampones.
Busqué las fotos de Krupicka. Las encontré. Las amplié. Y allí estaba... algo rojo adherido a la zapatilla. Algo llevaba. Busqué en su blog... "et voilà!". Krupicka llevaba unas Microspikes de la marca Kahtoola.

Detalle de sus  pies
Además en el blog aparecía la dirección de la web de Kahtoola. La consulté y era lo que necesitaba. Ràpidamente me puse a buscar dónde podía hacerme con unos microcrampones como esos. Al final, a través de la tienda de eBay AdventureBound232 y por 40 euros transporte incluido, en 10 días me los trajeron a casa desde Estados Unidos.
Ya los he estrenado. Una maravilla. Son ligeros, y se pueden poner y quitar en menos de 10 segundos. Los llevo en la mochila envueltos con papel de periódico. He salido un par de veces con ellos y la sensación de agarre es perfecta. No sirven para escalar ni para pendientes muy pronunciadas (me lo imagino, no lo he probado) pero sí para correr sin resbalar, para afrontar una bajada suave y sobre todo para no estar pendiente de "me-voy-a-pe-gar-u-na-le-che" a cada paso.
Por lo que he leido en el blog de Krupicka de vez en cuando se le rompen. Tiene su lógica. La próxima vez me pediré dos o tres y así ya tendré stock acumulado y ahorraré en gastos de envío :-)

Aquí dejo unas fotos de mis pies, con las Salomon XT Wings 2 y mis microcrampones el día en que los estrené.



viernes, 10 de febrero de 2012

Tedio

Me aburro. Desde que empecé con mis dolores de pie y decidí un mes mas tarde que, o me curo, o no podré correr todo lo que tengo previsto para esta año, me aburro. En Diciembre estuve parado una semanita. En Enero, 20 días. Para Febrero, me he propuesto no hacer ni una salida de más de 50 minutos, realizando un entreno de calidad y no de cantidad. Y lo estoy cumpliendo. Pero me aburro soberanamente. A ver, no es que me aburra, es que noto que me falta algo, que estoy apagado. Ni que sea una salida semanal un poco más larga, échale hora y media. Estoy como tristón.
Que ganas de quitarme el mono...
Estoy saliendo un día 45 minutos suaves, otro series, otro 45 minutos fuertes, otro suaves, otro descanso, otro suave... pero me falta "un día tirada larga". Como veo que la planta del pie me duele cada vez menos, estoy tentado de salir un día y tirar hasta la Cartuja. Total, ida y vuelta por camino de tierra al lado del Ebro, son 17 km. Hora y media. Seguro que el pie no lo nota -ya casi está curado- y me quito el mono y el tedio.
Pero no: no caeré. Soy ex-fumador y se de que va eso. Antes de dejar el tabaco definitivamente lo había dejado dos veces con sendas recaídas, a los tres meses y a los nueve. En ambas ocasiones el razonamiento fue el mismo: ya llevo tiempo sin fumar, ya estoy curado, no pasará nada por una caladilla. Y cagada. La caladilla de los huevos me hizo recaer, no de inmediato, pero vamos: a la semana ya era otra vez esclavo del cigarrillo aunque no lo reconociera hasta pasadas tres. Creo que con la lesión me pasaría lo mismo. Si me paso ni que sea "un poquito", "sólo un día", "para quitarme el mono", a lo mejor mi pie lo nota "un poquito", y en tres semanas vuelvo a estar enfermo. Lesionado. En fin, jodido.
Lo del tabaco lo resolví a la tercera (suele ser la vencida). Me dije: 12 meses sin fumar. Nada. Ni un puro en una boda. Ni una calada tonta. Ni para reir. Y así fue. Y me curé. Con la lesión haré lo mismo: no pasar de 45-50 minutos en todo el mes. Nada. Ni una sobrecarga (bueno, a excepción de la Botifarunner 2012, que son un par de horas). De momento me está yendo bien, casi no me duele el pie, y todavía falta medio mes para acabar Febrero. Seguiré con salidas cortas aunque me deje de doler del todo el pie. Y seguiré notando que algo me falta, como mínimo durante 15 días más. Seguiré con mi tedio, seguiré con mi aburrimiento. Esperando pacientemente a cumplir mi cuarentena, y después...

lunes, 6 de febrero de 2012

Comer y Correr

Hace poco escribía que, a la larga, correr acaba siendo parte de la vida del corredor. Se asimila. Se absorbe. Eres corredor cuando estás enganchado. Cuando no te supone ningún esfuerzo vestirte de deporte y salir de casa, haga frío o haga calor, esté nevando o haga sol... Cuando tras un parón de unos días sin correr por el motivo que sea, no te da pereza retomarlo. Al contrario: te mueres de ganas de volver a salir cuanto antes. Eres corredor cuando correr forma parte de ti, como dormir o respirar.
Y ¿qué tiene que ver la comida con todo esto? En mi caso mucho. Comer bien creo que es algo indispensable para correr bien. Como he oído alguna vez, empiezas corriendo para adelgazar y terminas adelgazando para correr. Para mi, comer y correr van íntimamente ligados. Cuando empiezas a correr inviertes mucho tiempo leyendo sobre "como correr". Planes de entrenamiento, como hay que respirar, que zapatillas son mejores, evitar sobrecargas, ropa a utilizar, etcétera, etcétera, y un largo etcétera. Es posible que incluso se sufra el efecto de la "parálisis por el análisis". No hace mucho, mi ex-jefe, quién está empezando en el mundillo,  me preguntaba webs para "consultar cosas" sobre este mundo que está descubriendo. Le pasé unos cuantos enlaces (los primeros que encontré) y terminé el correo electrónico diciendo "y sobre todo, no leas mucho, ponte las zapatillas y sal. Usa el sentido común para no lesionarte, pero sal de casa". Semanas después me dijo que esa parte de mi correo había sido la más provechosa. Con el comer me ha pasado lo mismo. Empecé viendo dietas para corredores. No por temas de peso o de físico, sino por el tema de la salud. Al empezar a correr tiradas de más de 30 y 40 kilómetros me preocupaba que con una mala alimentación mi cuerpo pudiera resentirse del esfuerzo. Y ahí empezó el caos. Probad de buscar artículos en Internet relacionados con la dieta del corredor y fliparéis. Que si lo mejor es correr en ayunas. Que ni se te ocurra. Que después de un esfuerzo come proteínas para regenerar las roturas fibrilares.Que si antes come pasta. Que no, que la comas después. 8-10 g/kg de peso corporal/día durante los 3 días finales al entreno. Que si fruta. Que si frutos secos. Que si... Ahhhhhh!!!! joder!! Deja de navegar por la red!! Es lo mismo que cuando nació mi primer hijo: si lees foros de Internet (enfemenino.com y cosas de esas) estás muerto. No leas. Fíate de un pediatra (siempre el mismo) y usa el sentido común. Con la comida, lo mismo: lee un poco, usa el sentido común y ya está. En mi caso el sentido común me ha hecho llegar a la conclusión de que lo importante es, más que lo que NO hay que comer, lo que SI que hay que comer. Tengo la suerte de que no soy un "goloso de nacimiento" Bollería, pasteles, etc. no me llaman mucho la atención. Y poco a poco he terminado de eliminar de mi dieta ese tipo de "comida", con alguna lógica excepción. No sigo una dieta como tal, pero alterno todo tipo de comidas. Mi cuerpo pide mucha fruta y verdura y poca carne (con lo carnívoro que he sido... y ahora pueden pasar 3 días sin que coma carne ni pescado) Como pan, pasta, arroz, verduras, legumbres, hortalizas... De todo. No en grandes cantidades, pero de todo. Creo que ahí está la clave. Más que "de que me privo", "qué me meto en el cuerpo". En este punto he asimilado el "comer bien" y ya forma parte de mi día a día. Y no se trata sólo de comer, sino de ir a comprar, cocinar y comer. Invierto tiempo en ello y no me lo tomo como una obligación. No es parte de un plan, de una dieta para adelgazar o para correr más o mejor. Es simplemente mi día a día. Doy por hecho que hay que bajar a comprar y no me preocupa invertir tiempo en esto. Soy capaz de comprar las verduras en una tienda, las frutas en otra y el resto de la compra en el súper. Aunque me cueste media hora más, la dedico a eso. Luego cocino, y me hago platos "sanotes" y elaborados. Si me hago un arroz con verduras, las verduras las compro, las troceo, las preparo, les doy vueltas pacientemente en la sartén... me las trabajo mientras se hace el arroz blanco. Con lo fácil y rápido que sería coger una bolsa de verduras congeladas en el súper! pues no. Le dedico tiempo y disfruto comprando, cocinando y comiendo. Me siento bien, y creo que mi cuerpo lo agradece. La clave de todo está en tener tiempo, y ahora me puedo organizar bastante y dispongo de él.
En fin, que lo de comer sano cuando deja de ser una obligación y pasa a ser parte de ti es tan satisfactorio como correr cuando pasa a ser parte de ti y no una obligación. Y el cuerpo y la mente lo agradecen en ambos casos. 
No descarto incluir en el blog alguna entrada relacionada con el mundo culinario. ¿o creéis que estoy mezclando la velocidad con el tocino?

Alimentación pre-maratón de Barcelona, en la feria del corredor. Con Astrid, quién por cierto, me sacó 2 minutos. Claramente es mejor la salsa al pesto que la boloñesa.

Botifarras preparadas para después de la Botifarunner. Alimentación post-carrera de montaña.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Balance de Enero

Vaya por delante que este mes tenía previsto reposar. Sigo con mi dolorcillo en la planta del pie (que a estas alturas ya empieza a ser "mi dolorcillo de los cojones en la planta del pie"). Empecé el mes con este dolorcillo de los...  y me propuse no salir a correr mucho, acudir al gimnasio, y no hacer tiradas largas. Más o menos lo he logrado. He sido conservador. Las cifras de este mes han salido mucho menores a las de cualquier mes anterior. A saber:

- he salido a correr 10 días.
- he corrido 105 kilómetros.
- he corrido 0 tiradas largas (lo máximo han sido 17 km)
- He ido al gimnasio 3 días y me he pegado 40 minutos en una máquina que simula subir escaleras. Flipante!

La verdad es que creo que la pupita va a mejor, y espero que este mes se me pase. Ya tengo dorsal para mi primera carrera de la temporada, la Botifarunner, el 26 de febrero. Voy a realizar entrenamientos de calidad y no de cantidad. Más o menos tengo previsto para las próximas semanas el siguiente plan: 
- 2 días 45 minutos suaves (8k)
- 1 día 45 minutos fuerte (10k)
- 1 día series, (con eso van 4 días) 
- de los otros 3 días, 2 descansando y 1 montaña (o al revés, según lo vea). 
No pienso hacer ninguna tirada larga, ninguna salida de más de 50 minutos. 
Cuando acabe Febrero, tengo mes y medio para acumular kilómetros y estrenareme en ultradistancias el 23 de Abril con la de 75km Zaragoza-Huesca nocturna. Espero llegar a Marzo sin molestias en el pie. 
En fin: para mañana y hasta el domingo dan temperaturas de menos muchísimos grados bajo cero en Zaragoza y en el Pirineo. A ver si no me da pereza salir con cierzo helador.